Me duele verme así, tan triste y desanimada.
Aún sigo con la esperanza de que algún día el dolor que siento se esfume.
La tristeza sube por mi garganta, se expresa en forma de lágrimas.
Gritos.
La ira recorre mis venas, la impotencia de no poder hacer nada, de estar sentada, plasmada.
Querer actuar, ayudar.
Algo para beneficiar.
Los golpes, los rasguños; duelen.
Como duele el corazón, como duele el exterior y el interior.
Querer calmarse, tomarse el pecho, respirar profundo y resignarse.
Pero algo, una raíz, crece tan rápido, tan dolorosamente.
Se clava, se hincha.
Se aploma.
Se hunde.
Se retuerce.
Y lastima.
Beschadyeska
Y en ese momento entendí, que a pesar de todos mis esfuerzos, siempre seré un fracaso...

